Wednesday, February 08, 2006

F o t o s í n t e s i s

o poema para los asistentes al centro de la imagen







Ramón Peralta

























I´ve been looking so long
at these pictures of you
that I almost believe that they´re real.
I´ve bee living so long
with my pictures of you
that I almost believe that the pictures
are all I can feel.

“Pictures of you”, The Cure.
Acércate a la ventana donde la luz cruza libremente.
Guarda el principio universal
la velocidad de un meteoro,
que la luz ostenta el dominio sobre sí misma
hace visible cualquier superficie
y dibuja tu rostro.
El obturador te deja descender.
Tu cuerpo presenta los detalles.
El cielo es una furia,
se reproduce con un color más fuerte
y queda el sol nítido.

El sol
el sol
todo dibuja al tocar sus remos.














Observa el después,
parece una coincidencia que estemos presentes
en algo que pasó volando por un mausoleo
y se detuvo celeste, más adelante,
en una rama.


















A esto después le llamarán fotografía:







ese algo que usted vio y ahora recuerda.













No subiremos el diafragma,
esa es mi última voluntad,
estoy seguro, seremos héroes.

Voy a decírselo una sola vez
la pared será una sombrilla
porque el sol es un Niágara
y toca tu frente.















A esta le llamaremos:
Enigma de un mediodía de otoño
gracias Negroni.
Entre nosotros no hay nada,
salvo lo que ocurre cuando nos observamos.
Arrastramos la iluminación perfecta,
el gato duerme para no olvidar la casa.
El destino es el mismo para todos.
La fuente proviene de un flash electrónico con paraguas
a unos 65 centímetros arriba de mi hombro.













Luego, el borde de un destello regresó todo,
regresa todo a mis ojos

y tú,
con la paciencia de la hierba.


















Salta del obturador un ruido principal,
es el mismo de una máquina de escribir.



















Ahora, no eres tú
la soledad de una estación de trenes quedó impresa.
Te robo en una cita, en un instante,
concreto y aislado.
La foto es una frase
para que no desaparezcas

mira el encuadre

deja de tocarte en el espejo

un retrato no es una semejanza

no te preocupes la garganta

ya casi termino el rollo

listo, tu cuerpo revuelto
sobrevivirá al tiempo.
Una máquina lo copió
eso es lo que importa en el castillo
en un día de verano.



1.- El obturador te deja encender
en todos esos colores
en todas esas líneas
y en la forma te captura,
te comparte
te lleva a otra tierra.


2.- No necesitamos saber más palabras
aquí el cuerpo petrificado es bello,
sin doble intención;
colgado de una abeja ignora el silencio que le rodea.


3.- Ayer eras el átomo de una mesera atenta
no quiero describir en realidad como eres.
Hoy entras a las 6
con la blusa limpia caminas por la calle
y nada se detiene en tu ombligo,
por eso la punta de la belleza es efímera
por eso Nadar,
Julia Margaret Cameron
y los ojos los tenemos atentos
indecisos a tu cintura que duerme,
a las ruinas que llevas por delante
y el piso encerado crea una visión
que no le importa Pistolletto.


5.- Anotemos las impresiones.
















Señor: gracias por todo.

He creado un mundo de estaciones
y tendré que habitarlo.

Tomaré mis maletas en el túnel,
dejaré la dirección
y el número del teléfono pegado a la puerta del refrigerador
para que visite esta fotografía que nos hemos tomado.

La lluvia moja el patio,
como podrá ver no sé cuando.









La fotografía incide en el presente.















Dentro de la foto siempre es el presente.
Mañana te miro y es ayer, a las 11
con todo y sus vendedores inoportunos
hablando con propiedad de las mariposas.

Algo no coincide:
será un derrumbe
será el COLOR de las mejillas
será la PROPIEDAD de las uvas
será la FOTOGRAFÍA.

Te digo, fotografío una idea,
pero no eres tú.
Respondo:
eres rota,
te partirás aquí, en 5 x 7.

No importa el tamaño
ni la metafísica del rayo naranja
siempre es el presente.



Eres una reproducción
pero te morías de hambre limpiando mesas,
arrojando bombas y recogiendo propinas en tu bolsa

no te muevas

sonríe

los negativos saldrán en una camioneta manejada por un chico
pasarán un puente, un desierto
y llegarán a su destino.

Terminaremos en 2 horas, después,
con la parte que te toca
tú puedes rehacer tu vida.

Ahora, corre de esquina a esquina,
de azul a naranja,
quiero ver un caballo desbocado mover el viento.




Trata de recoger por favor en el otoño
todos esos lugares comunes.
Recuerda:
la fotografía es complemento del tiempo,
forma el espacio de un tiempo que se fue
y se muestra sobre un papel salado.

Aprendí la lección 39.

En este caso en 8 x 10 para ser exacto
pero aún así es el tiempo,
el tiempo revestido
pero el tiempo
aquí, ahora,
ahorahorahorahora
la fotografía en 8 x 10…
sintetiza el tiempo que no está.

DETENTE
la luz desciende como Cristo.



A 1 / 500
clik
klap
los vecinos disimulan su interés.
Revelamos y vemos hacia atrás,
veremos, siempre vimos a las 11
y recordamos a los vendedores,
unimos dos temporalidades
y el universo en este cuarto se colapsa.














Señor:

Soy yo otra vez.

1.- Hemos doblado la luz en el cuarto.
2.- El papel es una superficie tan sensible.
3.- Tenemos el control de la imagen.
4.- El resto, es una fotografía.















Pero una fotografía,
el disparo
no logra contener
será necesario robarnos las imágenes de la catedral
porque la fotografía de un pájaro es lo que veremos
por qué la fotografía de un pájaro en vuelo, es lo que vemos.
por qué,
la fotografía de un pájaro que cruza la ventana es un encuadre
de lo que no vemos
por qué
huella luminosa fijada sobre un soporte bidimensional, sensibilizado por cristales de halógeno de plata de una variación de luz emitida
o reflejada por fuentes situadas a distancia en un espacio tidimensional.

LECCIÓN # 1.







LECCIÓN # 2

Recuerda, te digo, adentro,
somos energía, en eso creo.
Tendrás que leer a Krishnamurti.

Y la foto devuelve la imagen que se fue pasadas las 12.
Te digo, siempre es el presente.

La idea persiste, acribilla un camino,
y la sombra Luis, qué haremos con la sombra
peligro corres, Licio, si porfías
en seguir sombras y abrazar engaños.
Por eso líbranos Dios
primero, del vestuario demasiado arrugado
y cuidaremos las palabras,
entonces, pareceremos poetas.
Mientras, iluminaremos desde arriba,
alcanzaremos lo invisible,
mentiremos a los pacientes a costa de aplanar los volúmenes
y perder la profundidad del campo.

Cambiemos de fondo,
la ciudad necesita un golpe de belleza.
Sonríe,
bebe,
sonríe.

Tú no eres, ya te lo dije,
mete las costillas,
eres una idea del mapa,
una detención de calcio revestido.
De nada sirve el C14.
La nikon es el público,
muéstrame tu espalda.
La foto es un ser propio,
dice más de lo que presentas;
que no te preocupen las sílabas.
Iremos lejos, a otros ojos,
quizá.






Esperaré aquí todo lo que haga falta
con la paciencia de la hierba.





















Antes de que te borres mira este rostro
es una aguja envenenada, no tiene hilo,
a nada conduce.

Todas las fotografías tienen que ser precisas sino no lo son.

No cabe duda, perdimos,
la tuberculosis puede volvernos transparentes.

Aquí no existen los detalles.

Esos, sonarán en el aire;
los repartiremos entre los asistentes.

Sabes, no soy la esquina de la que perdura,
será mejor dejar el paisaje intacto.
22 A
un punto
es el centro
una tempestad
tu rostro
tu ojo
un palacio
Nuestra Señora del Carmen

tu pupila
una bailarina,
insiste en ser todo.

Sabes quién es el poeta
Góngora.








Han pasado tres horas,
tengo la distancia precisa del sujeto,
la distribución del espacio alrededor de la figura,
la altura de la lente
y un gorrión del parque cruza la ventana,
su sombra engrandecida la conozco
ya tiene días
tuerce la luz
toca tu espalda
y volteas sorprendida.













Sin encuadre disparo
click
clan
los vecinos disimulan su atención
y el gorrión sigue su rumbo como una camioneta.


















Si no traes una cámara, será mejor cerrar los ojos.















NOTA:
No ensayo ningún recuerdo,
lo que sucede es que esto es un fragmento que no pasó del todo.

No me interesan los trucos de magia.
Apaga el aire acondicionado.

Te repito, no me interesa;
la memoria tiene que ser formada
y la foto ayuda, delinea.

Mientras, el amor a las flores sucede en un cuchillo,
fluye, permanece.
Tengo una cita a las 8
y tú
sin yo
yo
no
aquí
no
un beso
si me oyes
mándame otro
Pero siempre somos las mismas golondrinas.




















10 B
error.
11 A
evitemos la coreografía de las sombras, de árboles o edificios.

Evitemos al sol directo que arroja sombras duras y confusas a mi ojo de óptica alemana.


















Resignación
todos a la orilla del palacio,
que todo es visible en el cuadro.

Mira, cuánto han crecido los cipreses
y dejamos de ser él y ella
y somos los cipreses que no han crecido.

Cuánto callan.

Manteníamos un tiempo estancado en un frasco de conservas
y en el mundo teníamos que gastarlo.

Aquí esta: cómo leer los poemas en voz alta.

Mira, sobre nosotros el tiempo arropado de contrastes.

Te digo, siempre es el presente.

Qué guardará mi memoria.







La fotografía es un falso presente…

Y no recuerdo la cita.

Esa nube vagaba,
insistía tu mirada

sí, la de la derecha

se disuelve.

















Pasa otra nube
y algo de tu cabello apaga

te devora

l e n t a m e n t e.

















El cielo brilla, es tuyo.
Conviene usar un filtro amarillo que oscurece el azul.
La tierra es un vehículo de antaño.

Y en todo esto han pasado tres,
seis horas,
ahora sabemos, gracias a los aviones,
que no existen nada más las figuras
que pasan de perro a caballo
existen NUBES
llevan una vida de familia,
muy clara
blanca
y tranquila en primavera.









A 1 / 250
la fotografía de la izquierda es un hueco en el tiempo

mantiene
mantuvo
mantendrá

una iluminación frontal con luz difusa
un fondo oscuro sostenido por topos recorta tu cuerpo descalzo
y las montañas.













Aquí detendré el movimiento
y duplicaré
y multiplicaré esta imagen como peces
en un tiraje de 15 mil ejemplares.
Daré de comer a todo aquel que crea en mí.

Ahora, qué sonido
o grupo de sonidos
tal vez pájaros en auxilio.

Qué alas montaremos para acompañar a esta imagen,
a esta superficie que se hunde con mi tesoro
y deja un cuadro, mejor dicho,
un encuadre
un círculo
más grande
afuera.






Parte de tu sonrisa escapa a mi ojo
pero la nikon me ayuda,
tengo memoria fotográfica desde chico

clik

esta impresión es parte de mi memoria

clik
registra y entrega, después de dos días,
una revelación en papel salado.

N O
cómo hacerle entender a la gente.
No
un papel salado, no es el mar.
NO es un lugar,
es un punto extendido que golpea el rostro,
ostenta un pasado, el futuro, una constelación
y el presente se llama memoria
y tú sin yo
yo no
aquí no
y todo queda aprobado por la sensibilidad de la película.






















NOTA:

El proceso estuvo puntuado por el clic del obturador.

Todo lo representado en la foto simplemente ocurrió.

Todo estuvo allí.
















Compartimos la electricidad con una estación de tranvías anaranjados
y 20 millones de habitantes hasta el 99.

Viva México cabrones

f:4, 1 / 250, proceso E6.
















HAY ALGO DETRÁS DE ESTO
Te digo, el Greco no supo que hacer cuando apareció un trazo blanco en uno de sus cuadros, pensó en un daño irreversible.
Después le llamó luz
y todos miraron la luz.

Marcó un territorio.
Unieron sus manos,
sus cuerpos se alargaron
y la mirada


es igual a la que ella mantiene.
Créeme Góngora
cada sol repetido es un cometa
se recorta contra un cielo intenso
y entonces el poema no es necesario.







El poema forma una silueta uniforme que aplaude la gente

eso ya lo dije

escucha las palmas

la niebla no reposa
atraviesa la ciudad.


















La fotografía es un animal dispuesto a revivir.

















La fotografía es una fecha
un impacto en el tobillo
ahora
quizá
importe el poema
los pingüinos en extinción
la música
la estructura
y el amor,
pasan a segundo plano.

Tan delgado anida sobre una hoja
se aleja un gorrión de tu hombro
(porque es un pájaro pequeño)
detiene en una lámpara
y lejos, lo traga el cielo que ha perdido su color.

Abajo, una bicicleta cierra la calle,
un cisne
mariosantiago
aúlla.


Han pasado
tres
seis
nueve horas

finalmente las sombras reposan.

Se incorporaron a la composición.

En este caso la luz descendió como una espada
estallaba a la altura de la cabeza de Venus.
Formaba un ángulo con la pared.











Mira estas fotografías
acarrean la química
la luz de un astro
pero sobre todo
el recuerdo.
















Perdón, qué perfume usas si el recuerdo no se revela
si ocupas un lugar diferente en el espacio.
Demostración

el recuerdo se siente
se sienta, por segundos en una banca del parque.
Rápido estira las piernas
y se pierde caminando entre la gente.

















Fase final.

Quince de julio a las trece horas.
Aquel tiempo fluye en 8 x 10.

INDICACIONES:
NO encienda luz blanca, siga las instrucciones
NO utilice luz roja.
Ámbar o verde.

Feliz cumpleaños estoy en el centro del mundo,
mi nombre no importa, importa la foto,
tu cintura y la ruina que llevas.

Este año tampoco nevará.
NO tomaré más fotos,
la canon servirá para los malos tiempos.
Para esto será hoy, en una hora,
porque nunca pasa nada en este pinche país,
hasta que te avisan en la radio
Estamos siendo invadidos por marcianos.
No vale nada la vida.
No te preocupes.
el cielo está azul o lo estará pronto: Jaques Rouband.
Seguiré viendo en el cuadro, mejor dicho,
seguiré viendo a través de un encuadre,
pensaré en el rompimiento de Cartier-Bresson
en Roy Stuard, en Araki.
Saturaré el color midiendo la quincena
la luz
contrastando el b/n.
Juntaremos la espuma
(ya verás que momentos)
puede que venga a cenar Tarkovski
y en el escenario celebraremos una fiesta.











Entonces qué permanece en el mundo que no hace ruido, quién es el heredero del imperio si la fotografía es una animal dispuesto a revivir, si este recuerdo no es público, si este recuerdo y su ropa sucia no nace para escribir manifiestos, no crea imágenes cinematográficas; pero el silencio es una pista de despegue.

Monday, February 06, 2006

El paso de Eva
Ramón Peralta



Tu marcha
junta el miedo del venado.
Tu pecho
su calor palpitante.

Siempre la duda: tu velo y refugio
que vence la fragilidad de tu cuello
en el sendero donde al fin habito.

Encarno sin querer un tornado
la imagen y aliento del asesino.

Bastión
batalla de los cien años
yo, soy el único soldado y herido.

Cuántos días, el silencio más rotundo.
El tormento cruel de la penitencia.

Apenas rozo una parte negra de tu sombra
y tiemblo sin la violencia del rayo
la osadía de un golpe de piedra
ni la gracia del mosco en el agua.















Avanza descalza sin lastimar la hierba.

Pero hoy, día del juicio.

Incestos disimulan descanso bajo las adelfas
respiran futuro en una telaraña
descubren el miedo
y la pena no será errante
por la mancha que germina en el vientre.

Yo, pájaro ciego.
Atento al menor ruido del mal

En la seguridad de las frondas no creo

a pocos metros escucho un diluvio.





Camino al huerto
en busca de higos
críos de pera
y la veta del agua.

Bebemos segundos
el terror que brinda una ola
el misterio de un camino de nieve.

Somos
una colisión de planetas
monstruos teñidos de iris, sed y espanto.
Cuerda rígida de arco
atenta al viaje
en la razón furtiva de la flecha.




Estoy lleno de rocas
de una música que le pide la marcha al polvo.

Tiemblo
acurruco el deseo entre tus piernas.

Cántaro de alfalfa, nido de fruta,
el día, brasa que apenas cruje
y silva con recelo entre álamos.



Fino vello que obediente tapias
hablas con distancia del murmullo.

Tu piel, laguna en calma.

Arriban tesoros de navíos.

Reviento en la gracia tímida de tu hombro.



Surge y estalla un beso
que dura este silencio
después el silencio no será beso
será tiempo.





















Desprendes el miedo de tu cuerpo
herida de luz queda la piel
tus ojos verdes y la inocencia.
Nace tu cuerpo desnudo.
Desciende tu cabello a esconder tu pecho
y el rumor del pezón ofendido por el sol
retumba y cobija la playa
como un son que fabrica olas.

















Escolto párvulas gotas de agua
para que inauguren caminos
desciendan por tu espalda
pierden equilibrio en la cadera
y nutran la tierra sin abandono.




















Nace el fuego
alumbro vértices de duna.
Nace el néctar
hermano de tu boca.
La hoja
trampa curva de tus labios.
Rompes la vertical de los olivos
por el incendio y el desvelo.

















Mi lengua es mariposa
aletea de madrugada
invoca al relámpago
y al grito subterráneo.
No resguardan secretos tus manos
cosechas a un lado tu cabello
apagas el filo certero de tus dientes
designas la profundidad de tu boca
y en tus ojos anuncias la ceguera.

Estas nubes amenazan un chubasco
transparente reptil
que baja
lento, entre tus piernas.

En un suspiro naces
sin cambiar el contorno de la sombra
y levantamos en danza todas las plumas.








Reposa el tacto en dos barcas.
Interrumpimos el curso del río.
Encierro la corona de mis ojos.
Colmo de luz una arista oscura.





















Tengo carne y dolor en el costado
un puente en silencio que nos crea.

Soy apenas circulo
en la espera callada del retorno.

Una espesa crin nubla mis pupilas
una avalancha de nubes me devora.

















Canta el gallo.

Después cantara tres veces.

Y de cañadas desciende el arrepentimiento.

Estatua de mármol, niega la corriente del agua.

El tiempo redondea tu canto.
















Donde cortamos tallos con suspiros
puedes nombrar pecado al ultimo acto
si es tu queja punta del juicio.

Canal que divides y nutres el campo
negare el recordar tu presencia ronca
con el relámpago que inicia tu palabra.

Anda, alumbra con mandato con sonrisa
inunda el gesto de luz o de ceguera,
que irrumpa nuestra faz el fondo helado del pozo
para conocer la imagen que nos daña.













Haremos incendios en otro paraje
donde germine frondosa nuestra semilla
y bendiga Dios la tierra en la mañana.

Nuestros cuerpos inundaran valles,
comeremos miedo de la palabra futuro,
la esperanza es un arpón prisionero del aire.


















Yo, la serpiente inmóvil en la hierba
escucho lamentos de las varas.

Con paso firme, Eva se aleja.

¿Arderá se cabello por la noche?

Thursday, February 02, 2006

Silencio en la poesía

El silencio en la poesía
Ramón Peralta


1.- Desde la música, el concepto de silencio puede ser entendido como la ausencia de sonido, en el caso de la poesía, en una analogía por su cualidad sonora, la ausencia proviene de la palabra Dicha ausencia no significa la carencia de posibilidades comunicativas, ya que el silencio se encarga de comunicar un decir distinto, gráfico y sonoro, más allá de relacionarse con lo inexistente y lo que no merece ser expresado. ¿En este sentido se puede anunciar que el silencio es la apertura de todo poema? ¿Al silencio se le considera un elemento útil en la construcción y desarrollo del poema por la ausencia de la palabra, hasta su aparición, que es cuando nos remite a la presencia de las cosas?

En la lectura de un poema efectuado por el lector, donde además de intentar descodificar las figuras de un hecho singular, se completa un proceso comunicativo (autor-obra-receptor) y en medio de dicho proceso, se obedecen o amplían las pausas elegidas por el autor hasta llegar al punto final. Según Eduardo Chirinos el silencio aparece relacionado con las pausas emitidas en el texto, señalas por los signos de puntuación. Cabe señalar que Chirinos indica la aparición del balbuceo en el poema como una forma de pausa, pero considero al balbuceo un acto que permea más al discurso que al silencio. Pienso en el Canto 7 de Altazor que parte de: Ai aia aia, y aparece como una pausa constante en medio 66 líneas y culmina en el balbuceo hasta llegar al fin, al silencio. Pero es en el desarrollo del canto en el que balbuceo ofrece una proximidad al vacío, y al mismo tiempo, atenta constantemente a la fragilidad del discurso, al interferir en la fluidez del decir.

También Chirinos ve en las variantes tipográficas la aparición de la pausa. En Un coup de dés la función de la palabra alterada tipográficamente es un punto de referencia que llama la atención, dentro del espacio de la hoja de papel. La palabra seleccionada por Mallarmé en la hoja, dentro del conjunto que forma el texto, ofrece la posibilidad del poema dentro del poema. Y ese "nuevo" poema, es una segunda lectura, es una pausa que permite la salida en medio del poema, y al mismo tiempo forma parte de la construcción del poema. También se puede ver en la variación tipográfica el cambio de voz, o un aumento sonoro dentro de una partitura, o bien, como un cambio de acción, y en este ejemplo ayudan, una vez más, los caligramas de Apollinaire.

Por su parte, en Las formas del silencio de Andrés Holguín, el silencio está presente como articulador significante de unidades métricas, es decir, el ritmo de los versos es tanto música como pausa y enfatiza una determinada expresión: se detiene la voz al final de cada verso y de cada estrofa y resuena la voz en las sílabas acentuadas. Además, ofrece un momento para la mecánica de la retención-expulsión de aire para que de esta manera continúe la lectura. En los hemistiquios, cuando el verso es cortado por la cesura, renace la presencia de la pausa, como un silencio pequeño en medio del poema. También encontramos el silencio "obligatorio" en los espacios paralelos del descanso entre estrofa y estrofa, esenciales para la organización del ritmo de la lectura, la reflexión o la respiración; desde los cuales el poema se construye.
El silencio relacionado con la creación y el contenido del poema, aparece en formas como la elegía, donde se alude al vacío y a la ausencia, entre lo divino que niega desde siempre cualquier diálogo, y lo mortal, como la evocación de un personaje ausente que habla desde el silencio en el tiempo. Dentro de la metafísica oriental, el grado más alto, el más puro, fruto de la contemplación, es aquel en el que se ha conseguido dejar atrás la palabra y lo inefable se sitúa más allá de la frontera de la palabra, para regresar a ella en forma de poema. Y el poeta, al entrar en la zona de la meditación, se prepara para adquirir la maduración espiritual, en una prueba que culmina con el derecho al habla. En el caso de San Juan de la Cruz, sólo al derribar las murallas de la palabra y habitar el silencio, la visión divina aparece y puede entrar en el mundo del entendimiento a través del poema.

La ausencia de título en el poema o su ubicación al final, crea un espacio que termina siendo inmediatamente ocupado por el silencio y recae el peso al primer verso, incluso al título del poemario, como sucede en algunos poemas de Paul Celan. Finalmente, el silencio también puede ser entendido como la voluntad personal o el mandato de callar la voz humana como función expresiva o comunicativa, como una opción personal o castigo (pensando en Pound en Venecia), como la mutilación del poema, el alejamiento de la escritura (pensando en Rimbaud y su estancia en África), ya sea personal u obligado; como el destierro o la represión (pensando en Ana Ajmátova), hacen indiscernible otra forma de silencio, en un análisis más cercano a la biografía personal, para mostrar lo que alguna vez fue complemento del ser, se presenta como testimonio de su obra fragmentada.

Sin duda son los espacios en blanco un claro referente al silencio como a lo largo de la obra Antonio Gamoneda en El libro del frío, donde el silencio es presencia y plenitud, como parte de un discurso continuo en el poemario y que incide significativamente en su propio decir, debido a los cortes temporales y de acción. Gamoneda apunta a una reivindicación del silencio que lucha por restablecer su jerarquía como uno de los soportes del texto e intenta liberarse del olvido al que le ha condenado la cultura occidental, demasiado preocupada por lo que dice el texto.

Con los anteriores ejemplos trato de señalar la aparición y uso del silencio en la poesía, no sólo como decía Wittgenstein en el Tractatus "De lo que no se puede hablar hay que callar", es decir, el silencio como la dimensión de lo no expresado sino de ver, también, al silencio, como una pausa de diferentes tiempos, en los cuales el lector se plante un cuestionamiento de la obra desde el título al que se enfrenta, como suma de las partes o recapitulación final; acción que en el siguiente apartado señalaré.


2.- En el libro Más allá de la palabra de Josu Landa indica que el vocablo "silencio" puede ser entendido como lo que está antes y después de toda proferencia, toda manifestación y realización verbal. Dentro de esta sentencia se encuentra que el silencio antecede y termina con la aparición de la palabra, o mejor dicho, con una carga de palabras elegidas y expuestas de manera ordenada dentro del poema.

Entendiendo que el lenguaje transmite mediante oscilaciones simples o complejas las formas del pensamiento, y tiene como función la de representar toda realidad. Parto de la propuesta de Guillermo Sucre, quien plantea que la creación poética no es una lucha contra el silencio desde el lenguaje sino más bien una alianza entre silencio y palabra para enfrentar juntos la creación del poema.

La alternancia entre palabra y silencio, se reduce a la expresión complementaria de la significación, pero hay dos maneras distintas de significar. Nunca dejan de implicar a su opuesto ni depender de la presencia de éste. De esta forma podemos entender al silencio como parte de una oscilación lingüística; está dentro del lenguaje y al mismo tiempo tiene un decir distinto, sin perder un valor significativo. Así, el poema nace con la palabra, y continúa estructuralmente en una oscilación con el silencio dentro de la topología del poema. Acción que el poeta implanta, de acuerdo con su discurso, es decir, una serie (o ninguna) de descansos para la palabra y una estela de silencio al final de poema señalado por el punto final. Pero al señalar que la palabra nace del silencio, como principio fónico que rompe o inicia la composición, caeríamos en un punto de referencia, en lugar común.

Para tratar de ampliar la argumentación pasada, Ramón Xirau recomienda: Hay que regresar a lo ilimitado, lo silencioso por impronunciable, para saber que en este silencio imponderable esta también la palabra misma que nos pondera. De tal modo que las palabras elegidas y expuestas dentro del poema nacen del silencio que se genera en el pensamiento, en el sí mismo. La palabra va siempre con nosotros aunque callemos o sobre todo cuando callamos. Porque la palabra no destinada al consumo instrumental es la que nos constituye: la palabra que no hablamos, la que habla en nosotros y nosotros, a veces, trasladamos al decir. Es a lo que Valente llama palabra total por ser la primera palabra significante de donde devienen el resto de las palabras que generan un poema y palabra inicial o antepalabra, que no significa aún porque no es de su naturaleza el significar sino manifestarse. La antrepalabra, es una indeterminación, es todo lo posible, es lo existible-inexistible dentro de un contexto histórico, es la aparición del lenguaje verbal dentro de la creación poética que busca el sentido. Es rondar la búsqueda y la experimentación desde el lenguaje. Puede ser un balbuceo interno, cualquier palabra, dentro o fuera del campo semántico que genere el poema concluido. La antepalabra es el primer impulso, un no entendimiento generado por la revelación. Es el espacio de la alianza, negación o reconciliación de nuestra historia personal bajo la visón del universo.

Posterior a la antepalabra, siguiendo el trabajo de Valente, aparece la palabra total. La palabra total es el primer entendimiento, es la claridad del pensamiento al incorporar la materia. Es la palabra elegida dentro del significado. La posibilidad que da forma y orientación a la escritura. Es el encuentro con el referente y la renuncia momentánea de los significados. Así, el silencio, dentro del silencio como ápice de la forma creativa retrocede poco a poco, para dar paso a la antepalabra y a la palabra total. Hasta que el poema se desarrolla dentro de la escritura y se genere su lectura parcial o total, por el lector (entendiendo por lector, tanto al autor como a la persona que se enfrenta a la lectura de un texto ajeno, debido a que el primer lector de un texto es el propio autor, al revisar y analizar críticamente el contenido de su creación) y venga la pospalabra que es la reflexión y valoración, de acuerdo con el impacto causado por el discurso y la poética inserta en el poema. Sucre dice: El silencio es, pues, una doble metáfora: experiencia purificadora, y no sólo en el orden estético; exigencia de totalidad que se vuelve sobre sí misma y se hache crítica. Dicha reflexión y valoración es atemporal, es decir, puede o no ser ejecutada inmediatamente al termino de la lectura total de un poema; ya que el procesamiento mental que requiere la pospalabra es un acto reflexivo que puede tardar el tiempo y espacio x que requiera el lector. Por su parte Paul Ricoeur señala:


En tanto que el lector somete sus expectativas en el desarrollo del texto, él mismo se irrealiza en la medida de la irrealidad del mundo ficticio hacia el que emigra; entonces la lectura se vuelve un sitio irreal en si mismo donde la reflexión hace una pausa. Y a la inversa, en tanto que el lector incorpora (conciente o inconscientemente, poco importa) las enseñanzas de estas lecturas a su visión del mundo para aumentar la legibilidad previa de esta, la lectura es para entonces algo más que un sitio donde detenerse: es un medio por atravesar.


La pospalabra es la apertura a un diálogo, en un ir y venir analítico, con fragmentos o con la totalidad del texto. Es la creación de un monólogo a partir de la lectura de un poema, es el punto de partida hacia la paráfrasis, hacia la revelación del secreto que está inserto en el sentido, de tal forma que la pospalabra puede ser vista como la resonancia al finalizar un proceso comunicativo. A su vez, la pospalabra se representa, paralelamente como una barrera que expone las dificultades en la descodificación de un poema.
La pospalabra a diferencia del la antepalabra y la palabra total, por ser actos exclusivos del autor no son compartidos por el lector, mientras que en la pospalabra al ser la resultante de una acción, puede compartirse tanto el autor, como el lector, al momento de recorrer el poema y de enterarse de sus lineamientos. Pues con el punto final señalado por el autor, se termina, por ende, la obra y comienza la palabra del lector.

3.- Finalmente, a manera de una ejemplificación, considero que en el poema de Guillermo Sucre, se encuentran los elementos necesarios para encontrar no sólo el silencio sino también la pospalabra.

Escribo con palabras que tienen sombra pero no dan sombraapenas empiezo esta pagina la va quemando el insomniono las palabras sino lo que consuman es lo que va ocupando la realidadel lugar sin lugarla agonía el juego la ilusión de estar en el mundola ilusión no es lo que hace la realidad sino la ráfaga encendidasimulacros donde ocurren las ceremonia sin tercambios del fulgor del vacío del deseoya no hay sitio para la escritura porque ella es el sitio mismode lo que se borrano descubrimos el mundo lo describimos en su terca elusiónya no volveré al mar pero el mar vive en esa ausenciaque es el mar cuando la palabra lo dicey se derrama sobre la página como una manoya no estaré en el bosque sino en la hoja que escriboy entreveo su ramaje pasa el vientoya no habrá más verano sino sol que devora a la memoriay viene la gran noche de la arena que cubre los ojosy sólo podemos leer lo que no estaba escrito.
Texto publicado en la revista Crítica #263 (México, 2005)

Sunday, July 25, 2004

Uno más

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